
No podemos negar de la importancia del humor en la comunicación. David Murray lo aplicó al análisis de cómo comunicarse con los altos ejecutivos de una organización, haciendo una analogía con la forma en que todo padre debe comunicarse con su bebé. Sus divertidas recomendaciones son las siguientes:
1 - Imagine qué quiere el bebé y déselo: Lo que nos pide el jefe esconde a veces una necesidad o una inquietud no revelada.
2 - Distraiga al bebé con acciones repetitivas. Si su jefe rechaza un discurso que ha escrito para él, hágale correcciones menores y preséntele el mismo hasta ganarle por cansancio.
3 - Dé al bebé mucho amor. Felicite calurosamente a su jefe cuando lleve a cabo exitosamente una conferencia de prensa o un discurso que usted impulsó.
4 - No tenga miedo de herir al bebé. Los bebés y los Jefes no son tan delicados como la gente cree.
5 - No tome al llanto como algo personal. Su jefe puede estar en un mal día, y usted es, sencillamente, quien tiene delante en ese mal momento.
6 - Tómese un tiempo para usted mismo. Su jefe no necesita que usted esté todo el tiempo encima. Igual que un bebé.
7 - Nunca olvide que usted está a cargo. Los bebés necesitan una estructura, desean que se les diga qué hacer y cuándo, y no siempre saben cómo hacerlo. Igual que un jefe.
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