2009/03/25

UN JEFE PUEDE SER COMO UN BEBÉ

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No podemos negar de la importancia del humor en la comunicación. David Murray lo aplicó al análisis de cómo comunicarse con los altos ejecutivos de una organización, haciendo una analogía con la forma en que todo padre debe comunicarse con su bebé. Sus divertidas recomendaciones son las siguientes:

1 - Imagine qué quiere el bebé y déselo: Lo que nos pide el jefe esconde a veces una necesidad o una inquietud no revelada.

2 - Distraiga al bebé con acciones repetitivas. Si su jefe rechaza un discurso que ha escrito para él, hágale correcciones menores y preséntele el mismo hasta ganarle por cansancio.

3 - Dé al bebé mucho amor. Felicite calurosamente a su jefe cuando lleve a cabo exitosamente una conferencia de prensa o un discurso que usted impulsó.

4 - No tenga miedo de herir al bebé. Los bebés y los Jefes no son tan delicados como la gente cree.

5 - No tome al llanto como algo personal. Su jefe puede estar en un mal día, y usted es, sencillamente, quien tiene delante en ese mal momento.

6 - Tómese un tiempo para usted mismo. Su jefe no necesita que usted esté todo el tiempo encima. Igual que un bebé.

7 - Nunca olvide que usted está a cargo. Los bebés necesitan una estructura, desean que se les diga qué hacer y cuándo, y no siempre saben cómo hacerlo. Igual que un jefe.

2009/03/16

LA AUTOESTIMA: LA CLAVE PARA SUPERARSE

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Autor: Msc. Renny Yagosesky

Superación personal

16-11-2007

Ante la necesidad o el deseo de mejorar nuestra vida, de lograr lo que se desea y de experimentar bienestar, se hace necesario mirar hacia adentro, donde se encuentra la clave de todo proceso de cambio personal: la autoestima, timón de vida, que nos conduce al éxito o al fracaso. Siga leyendo.

Es una tendencia humana irrefrenable, experimentar un fuerte deseo de superación. No conozco, en más de 20 años de trabajo en este fascinante campo, a una sola persona que no haya sentido el poderoso llamado del mejoramiento personal.

A pesar de ese llamado, existe una serie de bloqueos o limitaciones tanto externas como internas que hacen “cuesta arriba” la senda hacia los objetivos anhelados. Nacer con limitaciones mentales o físicas, padecer enfermedades tempranas, vivir en un ambiente político que suprima las oportunidades o impida el reconocimiento de los méritos, y crecer bajo la presión inmisericorde de la pobreza material, son algunos de los agentes que parecen escapar a nuestro control voluntario.

En cuanto a los factores internos, esos que dependen directamente del individuo, podemos englobar varios de ellos en un solo macro factor que los contiene: la baja autoestima. La baja autoestima es una condición limitante surgida en la subjetividad de cada persona, que le hace creer que carece de las capacidades requeridas para el éxito y el bienestar emocional, así como un bajo sentido de merecimiento, que ancla a la persona en la inercia y la resignación.

Algunos de los factores externos pueden ser pasajeros, y muchos de los que sufren estas limitaciones exógenas, logran evadirlas trasladándose a otros escenarios, o superarlas con esfuerzo propio y apoyo de otros.

En cuanto a las debilidades de autoestima, corresponde a cada uno el reto de recuperar su confianza y desarrollar las cualidades que posibiliten su superación, el logro estable de sus más preciadas metas y la definición de valores y propósitos, los cuales dan en conjunto una visión y una sensación de sentido y congruencia general.

Desarrollar la autoestima implica trabajar en varios aspectos, tales como: conciencia, confianza, responsabilidad, voluntad, iniciativa, creatividad, disciplina y audacia, todos pilares de una vida sana y productiva.

Cuando mencionamos la conciencia, nos referimos a aprender vivir conscientemente, es decir, vivir despiertos, en contacto con nuestras verdaderas necesidades, para reconocerlas y satisfacerlas sin evasiones ni autoengaños. Implica también la detección y aceptación de fortalezas y debilidades, de talentos y límites, que nos permitan elegir opciones acordes con lo que somos y podemos, sin sobreestimarnos ni subestimarnos.

La confianza implica aceptar que con los recursos disponibles, podemos abordar exitosamente los retos de cada día, pues somos seres dotados de grandes capacidades. El estudio y el trabajo siempre nos llevan al dominio, y este es el requisito de la actitud confiada. Los pequeños logros, alcanzados sistemáticamente, abren la puerta a la idea del “si puedo”.

La responsabilidad es una cualidad de la mentalidad adulta, cuya característica esencial es aceptar responsabilidad por los actos y sus consecuencias. Es a la vez una renuncia a culpar a otros por lo que elegimos de manera voluntaria. La persona responsable es un ser poderoso para cambiar favorablemente su existencia.

La voluntad se refiere a la paciencia y a la consistencia para mantener el esfuerzo hasta alcanzar el logro. No es testarudez ciega, sino empeño inteligente, ese que sabe seguir las señales e intuye cuando continuar y cuando posponer o cambiar.

La iniciativa es la tenencia a dar los primeros pasos en lugar de esperar. Revela ambición y confianza, y es pieza clave para todos los éxitos oportunos. Si la vida se vive ahora, es más recomendable iniciar que esperar, siempre, claro está que se consideren los factores involucrados y se explote adecuadamente el sentido de la oportunidad.

La creatividad es la búsqueda de las mejores maneras de lograr lo que se desea. Por lo que resulta una aliada de todo el que emprende el camino hacia la excelencia y la superación de la mediocridad amparada casi siempre en la obsolescencia y la rutina.

Disciplina es orden, estructura, senda. Los disciplinados ahorran energía, tiempo y esfuerzo y hacen más cercana la distancia entre el estado actual y el estado deseado.

La audacia es la cualidad de los grandes triunfadores, lo que arriesgan más y se hacen merecedores de los mayores premios. Si bien es cierto que la prudencia es valiosa, debe caminar, sin embargo, al lado de su complemento que no es otra que la audacia.

Son estos los caminos que debe recorrer, poco a poco, paso a paso, quien lleven sus alforjas el sueño de avanzar, de trascender, de elevarse por encima de la miseria mental que es en realidad la causa final de la pobreza y del sufrimiento.

En vez de decir “no puedo”, trabaje duro para lograr una mejor forma de vida. Sólo si entra en la cancha, podrá anotar puntos. Piense que es posible y lo será. Si comienza colocar ladrillos, pronto habrá construido una ciudad.




2009/03/09

Ser persuasivos, un arte y una necesidad

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Fuente:

http://revista.consumer.es/web/es/20010901/interiormente/27677.php

Un problema que se nos plantea a diario en las relaciones interpersonales: cómo conseguir que los otros comprendan y asuman mi punto de vista y terminen cooperando conmigo.

No se trata de aprender a discutir para vencer siempre ni de utilizar habilidades maquiavélicas para manipular mentes ajenas, sino de resultar convincente, de armar bien nuestros mensajes y opiniones. Los argumentos, intereses y necesidades de nuestros interlocutores también cuentan, y mucho.


Persuadir es motivar a otras personas para que voluntariamente acepten nuestra forma de ver las cosas y respeten, aprecien y tengan en cuenta nuestros planteamientos. Podemos ejercer influencia en otra persona por nuestra forma de ser y actuar, pero quien influye puede hacerlo inconscientemente; en cambio, quien persuade sí pretende que se produzca el cambio de opinión en el otro y desea que quien asume sus posturas lo haga motu propio y haciendo uso de su libertad de elección.

Tanto el mensaje persuasor como el mensajero deben ser moralmente correctos. Para que el mensaje tenga efecto, la fuente ha de ser creíble: quien pretende convencer debe tener autoridad moral y estar éticamente legitimado para hacerlo. Y la argumentación debe basarse en la coherencia lógica del razonamiento expuesto. El mensaje resultará convincente si, además de bien argumentado, moviliza emociones capaces de cambiar actitudes en el interlocutor. Por tanto, nuestra comunicación debe ser legítima, competente y emocionalmente persuasiva. La pregunta que debemos formularnos, en última instancia, es si nuestra intervención ha sido capaz de transformar opiniones o, mejor aún, conductas de otros.

Qué puede ocurrir

  • Parece que no ha habido cambio. Finalizada la discusión, el otro manifiesta no haberse convencido, pero al cabo de un tiempo defiende nuestros argumentos ante otras personas. Los hijos difícilmente reconocen que sus padres razón, pero es habitual que usen ante sus amigos planteamientos de sus progenitores.
  • Cambio aparente. El individuo asiente, nos da la razón, aparenta estar convencido (vencido más bien), pero sigue en sus trece.
  • Cambio temporal. Cambia en sus posturas, pero transcurrido cierto tiempo vuelve a sus actitudes anteriores.
  • Cambio sólo circunstancial. El cambio manifestado en quien hemos intentado convencer puede anularse según la circunstancia (personas, situaciones, estados de ánimo) de cada momento.
  • Cambio consistente. Cambia definitivamente su tipo de conducta gracias nuestro eficaz proceso persuasivo.
  • No se registra cambio. El sujeto manifiesta claramente que no le hemos convencido; sus opiniones y conductas no son modificadas.
  • Para aumentar nuestra credibilidad conviene aportar datos incontestables y testimonios de prestigio social. Resulta, asimismo, más creíble un comunicador imparcial, sin intereses vinculados a lo que está defendiendo. O quien, por fidelidad a sus ideas, llega a situarse en contra de sus propios intereses.
  • En general, el mensaje será tanto más convincente cuando produzca en el receptor sentimientos de inconsistencia respecto de su situación actual y despierte la voluntad de cambiar en la dirección que se le propone. La persuasión puede ser aún más eficaz si se identifica con los gustos, conductas y sistemas de valores de los interlocutores.

Cambiemos nosotros antes

El ambiente que se crea entre los comunicantes juega un papel clave en la el proceso persuasivo. En el fondo, la persuasión no es sino una forma de seducción. Esa capacidad de conducir a otras personas hacia donde uno ha previsto, de hacerles compartir nuestros puntos de vista, puede ser cultivada mediante el aprendizaje de diversas técnicas. Pero, seamos realistas, se desarrolla mejor cuando se poseen dotes para convencer. Esas habilidades, que pueden ser innatas o adquiridas son: la presencia física (las personas con buena presencia tienden a ser más convincentes), la seguridad en uno mismo (quienes se muestran firmes en sus convicciones y en su tipo de vida tienen más posibilidades de ser persuasivos), la autoestima (tener un buen concepto de uno ayuda a querer a los demás y a resultar más cercano y convincente), la comunicación no verbal (la influencia interpersonal se mide también por la capacidad comunicativa de nuestros gestos, posturas y miradas), y, sobre todo, la capacidad de escuchar y comprender al otro (saber captar, mediante la escucha activa y la actitud abierta, la situación de la otra persona en ese momento, qué necesita y qué es lo que le podemos ofrecer).

Por tanto, la capacidad de convencer tiene casi más que ver con la forma de ser que con el modo de actuar del persuasor. Conviene que cambiemos nosotros mismos antes de intentar modificar las opiniones y conductas de terceros. De ahí lo efímero e improductivo de ciertas persuasiones basadas en técnicas superficialmente adquiridas que ejecutan individuos que no han ellos mismos cambiado lo suficiente para desarrollar las cualidades persuasivas.

Principales obstáculos de la persuasión

  • El deseo de poder y reconocimiento son instintos, tan conocidos como poco reconocidos, que obstaculizan la persuasión. Nos mostramos encantados cuando alguien con prestigio social "me conoce" o alguien de nuestro entorno social, familiar o laboral "me obedece". Ese placer íntimo subyace en nuestra relación interpersonal: decimos que queremos convencer y en realidad deseamos simplemente vencer, dominar. Sólo cuando nos liberemos de estos instintos negativos podremos ejecutar procesos eficaces y honrados de persuasión.
  • Por otro lado, las personas se resisten a cambiar y rechazan cualquier idea que suponga una amenaza a sus creencias o costumbres. Todos necesitamos ser propietarios de un espacio para nuestra intimidad y cualquier alternativa que lo amenace se topará con el rechazo.
  • Cuando la persona a quien queremos convencer se muestra cansada, irritable o triste, es mejor dejarlo para otra ocasión. La resistencia será aún mayor si partimos con el handicap de la antipatía o el rechazo previo del destinatario. Por otro lado, es habitual encontrarnos con reparos para aceptar lo nuevo, lo que no se conoce o no entiende. Por ello, informemos con toda claridad de la nueva idea que proponemos a discusión. Las normas básicas para que la persuasión se produzca en un clima de autenticidad, respeto y honradez son la claridad de intenciones y el dar la oportunidad para que el otro explique sus posturas y participe en la gestión del cambio propuesto.

Si queremos ser persuasivos:

  • Requieren menos esfuerzo las estrategias identificativas (se ofrece la oportunidad de hacer algo que otros hacen), que las argumentativas, más cargadas de razones. Las primeras son más fáciles de desplegar, pero producen efectos menos duraderos.
  • Cuanto más cualificado y racional sea el interlocutor, más argumentativa y eficaz debe ser nuestra conducta persuasiva.
  • Los mensajes más convincentes son los que conectan directamente con el sistema de creencias del interlocutor.
  • Utilizar la demostración ayuda mucho a que se produzca el efecto de imitación. Los ejemplos son más motivadores y se asimilan mejor que los mensajes teóricos.
  • Aportemos experiencias personales o ajenas que casen bien con nuestra línea argumentativa.
  • Creemos un clima de confianza para que la otra persona manifieste sus dudas y dificultades. Cuanto mayor sea la distancia, aumenta el riesgo de que se simulen los cambios y la persuasión resulte ineficaz.

2009/03/02

Regreso al trabajo tras las vacaciones

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La vuelta al trabajo tras unas vacaciones prolongadas como las estivales puede producir problemas de adaptación y salud (estrés, nerviosismo, escasa motivación).

Al parecer el síndrome postvacacional (SPV) es muy común. Muchas personas se resienten del cambio desde un periodo extenso de ocio y tranquilidad a otro en el que predominan las obligaciones y los problemas. El síndrome SPV es un desajuste físico y emocional que suele superarse sin problemas, exceptuando aquellas personas vulnerables emocionalmente o con problemas importantes en su trabajo (ejemplo: mobbing).

La paradoja es que pese a haber estado de vacaciones y descansado, hay síntomas de angustia, falta de energía insomnio, irritabilidad... Los expertos dan algunos consejos para superar este curioso síndrome.

Qué hacer

  • Volver progresivamente a la vida normal. No intentes empezar con un fuerte ritmo en el trabajo. No te lleves trabajo a casa los primeros días. Continua el sabor de las vacaciones con la familia en casa.
  • Controlar y combatir el estrés. Sigue algunas reglas básicas muy conocidas.
  • Practica ejercicios frecuentes de respiración y relajación. Las técnicas de respiración y relajación suelen ser muy positivas.
  • Adopta una actitud positiva. Piensa en positivo, intenta restar importancia a tus problemas.
  • Procura no añorar las vacaciones, aunque debes aprovechar los primeros fines de semana, tras la vuelta al trabajo, para relajarte y disfrutar.

Consejos para preparar una buena vuelta al trabajo

1. Intente mentalizarse sobre el regreso la trabajo durante los últimos días de vacaciones. No agote el último día, minuto...

2. Durante los últimos días haga un pequeño plan personal para su trabajo. Establezca nuevos objetivos alcanzables en su vida laboral. Intente entusiasmarse e ilusionarse con esos nuevos objetivos alcanzables.

3. Lea algunos libros sobre autoayuda en el trabajo durante los últimos 10 días. Le darán nuevas ideas y perspectivas para impulsar su motivación.

3. Aproveche sus últimos días de vacaciones para reflexionar seriamente sobre su trabajo, condiciones laborales, aspectos que le disgustan, que le motivan... Afronte los problemas que tiene en su trabajo con nuevas soluciones. Haga un buen Plan Personal, escríbalo.

Capacitacion Viernes 6 de marzo

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Estimados Profesionales:

Este viernes 6 de marzo la capacitacion comenzara a las 10:00 horas , la tematica a tratar sera ESCUCHA ACTIVA.

Atentamente

Equipo de Psicologos
CIL