2009/08/06

INTELIGENCIA EMOCIONAL: un rasgo necesario para los jefes

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La inteligencia emocional definitivamente ganó un espacio entre las capacidades consideradas como necesarias para manejarse en el mundo de hoy. Pero no es solamente una habilidad necesaria para manejarse mejor a sí mismo y canalizar las tensiones de la vida diaria o familiar, sino también un rasgo necesario para dirigir a otros cuando se ocupa un cargo de jefatura o supervisión.

A la base de la inteligencia emocional hay cinco habilidades específicas, tres de ellas que dicen relación con uno mismo, y otras dos que entran en juego en las relaciones con los demás.

En el primer grupo está en primer lugar la autoconciencia. Esto se refiere a estar consciente de sí mismo, y especialmente de sus propias debilidades y fortalezas. De este modo el nuevo jefe puede darse cuenta de las destrezas que le faltan, por ejemplo para enfrentar decisiones u otros aspectos de su gestión, y poner énfasis en superarlas. Pero antes de superarlas hay que ser consciente de estas debilidades.

La segunda característica es la autogestión, que se refiere a saber controlar los impulsos y emociones, y canalizarlos adecuadamente. Por ejemplo al sentir rabia porque un subalterno no cumplió con una tarea importante, el jefe tiene que tranquilizarse y determinar cuál podría ser el curso de acción, ya que un reto intempestivo al funcionario puede complicar las cosas en vez de ayudar, y no soluciona necesariamente el problema.

La tercera característica es la motivación, pero una motivación interna y no externa. En este sentido la motivación básica es el logro, y la satisfacción de estándares autoimpuestos. En otras palabras, es la satisfacción que se siente cuando se logran metas, pero no porque se vaya a recibir una recompensa, sino por el solo hecho de lograr la meta.

En el segundo grupo, es decir en los componentes de la inteligencia emocional que tienen relación con los demás, figura en primer lugar la empatía, que es la capacidad de ponerse en el lugar del otro. Esto se refiere a entender las emociones y sentimientos de los demás, lo que permite saber cómo entender y tratar de la mejor manera a cada subalterno.

Y por último, en este mismo grupo, figuran las habilidades interpersonales, las que permiten relacionarse con otros de manera ademada. Esta habilidad es la que permite crear alianzas, desarrollar redes, tener “llegada” con los subalternos, mantener un buen clima dentro del equipo de trabajo, y alcanzar finalmente los objetivos que el cargo involucra.

En realidad es difícil concebir hoy en día un buen jefe que no posea estas habilidades. El supervisor puede tener mucho dominio técnico de su tema, de su profesión, pero ese dominio no le sirve de mucho cuando hay que dirigir personas. La inteligencia emocional puede desarrollarse; está dentro de las llamadas habilidades blandas, y es más que necesaria para una jefatura si quiere tener una buena gestión, manteniendo a su vez la motivación, el compromiso y la lealtad de su equipo.

Fuente http://praxischile.blogspot.com/

2009/07/08

¿Deseas Triunfar en la Vida, en el Trabajo, en los Negocios?... ¡CAMBIA!, Haz lo que te gusta

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Seguramente te ha sucedido en alguna ocasión en tu trabajo, que te sientes aburrido, desmotivado, desanimado, sin ganas de hacer las cosas. Nos suele pasar esto, generalmente los días lunes, pero que sucede cuando esta situación se comienza a hacer totalmente inmanejable, si ya no son solamente los días lunes, sino los martes, los miércoles…

Esto solamente puede significar una cosa…

Que ha llegado el momento de efectuar un cambio en nuestra vida, es inútil e insulso tolerar una situación cuando ya no existe un motivo o inspiración suficiente. Cuando estás haciendo algo por pura costumbre, rutina, dinero, o porque sencillamente no puedes molestarte en cambiar, porque “no tienes tiempo”, pero te sientes "desconectado con lo que haces actualmente": mantente muy alerta.

Cuando ya no sientas compromiso y/o identificación con una actividad, un proyecto, una meta, un equipo, la empresa para la que trabajas; cuando ya no sientas alegría, entusiasmo y pasión por lo que haces… considera efectuar un cambio importante en tu vida.

Ese estado de motivación ó mejor dicho de desmotivación, producirá tarde o temprano un entorno totalmente negativo: tu voluntad decaerá y cada vez más, requerirás mayor esfuerzo para hacer las cosas. Las personas que estén cerca tuyo, pronto advertirán claramente la situación y naturalmente se irán alejando de ti. Tu presencia, aporte y trabajo, perderá el significado que antes tenía y te encontrarás solitario y aislado.

Situaciones como esta rara vez suelen mejorar con el tiempo. Anticiparse a las consecuencias de estos síntomas, es una acción muy efectiva y conveniente que debes realizar.

Precisamente ese, es el momento de efectuar un cambio importante en tu vida.

Ha llegado el momento de dar el primer paso que se necesita para triunfar... Hacer lo que a Uno le Gusta.

A continuación te dejo 12 principios que deberías tener presente y tomar muy en cuenta, en el camino a la conquista de tus sueños, en el camino al éxito:

  1. Las personas que no disfrutan con lo que hacen, definitivamente no son ni serán felices nunca y siempre se estarán quejando.
  2. No se puede tener éxito a menos que uno se esté divirtiendo.
  3. Diversión es cuando nuestro trabajo se convierte en juego.
  4. La diversión viene primero, el éxito viene después.
  5. Tú puedes hacer lo que te gusta, para ello debes poner la determinación necesaria, la energía, el compromiso y la pasión necesaria.
  6. El empleo o la profesión ideal para ti… Sí Existe. Ahora. Es fundamental y preciso que comiences por creerlo.
  7. Es inexacto que tengas que hacer algo desagradable para ganarte la vida.
  8. Mas aún, la única manera de ser feliz y hacer mucho dinero, es haciendo lo que realmente te gusta, entonces serás doblemente ganador. No sólo serás feliz en tu trabajo, sino que tendrás éxito y ganarás más dinero.
  9. Solo Tú, puedes decidir tu destino y hacer lo que te gusta, sin que importen los obstáculos externos. Nadie va a tomar una decisión por ti. Recuerda que las personas que no disfrutan con lo que hacen no son felices.
  10. El mayor obstáculo a tu éxito está en ti mismo. Eres tú, quien solo y por voluntad propia se impide hacer lo que te gusta, eres tú, quien no cree que eso sea posible, para ti, eso solo es valido para los demás.
  11. Atrévete a hacer lo que quieres, atrévete a hacer lo que te gusta. Atrévete a ser el mejor. Atrévete a triunfar. Prohíbete el miedo. Y entonces al fin triunfarás.
  12. Nunca olvides aquel dicho que dice que “la fe mueve montañas”, ten fe en tu proyecto, en tu sueño, construye tu sueño con amor, pasión y siempre pensando en el servicio a los demás. Y ten la seguridad de que el éxito llegará cuando menos lo esperes.

2009/06/26

La Magia del Objetivo... La Contraseña Indispensable para entrar al Mundo del Éxito

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Una vez que ha encontrado el campo de actividad en el que desea desarrollarse, destacarse y enriquecerse, hay una regla que debe seguir absolutamente.

Para creer que uno puede hacerse millonario, que se puede hacer tanto dinero como se desea, para creer en los propios sueños, para hacer oídos sordos a los sarcasmos de los otros, hace falta una buena dosis de ingenuidad, de simplicidad. Para comprender y creer en la regla que vamos a enunciar hace falta simplicidad.

La regla es la siguiente:

«Hay que fijarse un objetivo preciso; un monto y un plazo para alcanzarlo»

No olvide esto: la gente que fracasa jamás tiene objetivos precisos.

El que tiene un objetivo flojo, incierto, o no tiene objetivo en absoluto, obtiene resultados acordes. El que tiene un objetivo preciso y pone en marcha un plan para alcanzarlo, siempre lo consigue.

En realidad, un objetivo es una manera sin duda la más simple, la más eficaz, de programar el subconsciente. Es una suerte de contraseña, indispensable, para entrar en el mundo del éxito.

Usted vale lo que cree que vale. Cuando establezca su objetivo, lo hará necesariamente en función de la imagen que tiene de usted mismo.

Apunte alto. El mayor límite que puede imponerse un hombre es su límite mental. Un hombre vale lo que cree valer. Por regla general, la mayoría de la gente se subestima aunque crea tener confianza. Todos los hombres y mujeres ricos han comenzado por tener de sí mismos la imagen (y por lo tanto el valor) de un millonario, antes de llegar a serlo. El primer año no se fije, sin embargo, una suma que le parezca inalcanzable. Vaya por etapas. Pero fíjese un objetivo ambicioso. Si usted apunta alto, aunque luego baje un poco, de todos modos obtendrá un resultado satisfactorio. Pero si no apunta alto y además no llega a la meta fijada, se decepcionará y no obtendrá más que progreso débil.

Escriba su objetivo. “la disciplina a la cual uno se entrega al escribir las cosas es el primer paso a la realización. En la conversación se pueden esquivar los problemas, a menudo sin darse cuenta. Pero cuando reúne sus ideas en un papel, debe atender todos los detalles. Así es más difícil abusarse ... o abusar de los otros” tal como lo decía Lee Iacocca.

No tenga miedo de proclamar su objetivo, o al menos de confesarlo a sus seres queridos más próximos. Por supuesto corre el riesgo de exponerse a burlas y sarcasmos. Pero tranquilícese. Los diez hombres más ricos, sin excepción pasaron por eso en una u otra ocasión, así como todos los que alcanzaron el éxito financiero. Estos últimos nunca se reirán de usted. Tal vez sonrían, pero será una sonrisa cómplice, porque comprenderán que también usted ha descubierto el secreto y no tardará en unírseles, en el círculo de los ganadores. En cuanto a los otros, reciba sus risas con indiferencia. Muy pronto será usted quien se ría...¡de ellos¡ usted conoce una verdad que ellos ignoran y que no quieren compartir: una meta precisa es el punto de partida de toda realización.


La magnífica obsesión. Convierta su objetivo en una magnífica obsesión. Escríbala en diversos lugares. Manténgala a la vista. Y sobre todo téngala siempre presente. Un gran principio de la mente afirma que la energía va adonde va el pensamiento. En virtud de este principio y haciendo de él una suerte de idea fija, todas sus energías contribuirán para llevarlo al éxito. Más aún: gracias al trabajo misterioso de su subconsciente, las circunstancias y las personas lo ayudarán de manera nueva y al principio asombrosa, a realizar su objetivo. Trabajar con ahínco, perseverar para triunfar y sobre todo, tener una magnífica obsesión.

El plan de Acción. Fijarse un objetivo engendra en general en el individuo una importante y súbita toma de conciencia. Es muy importante preparar un plan de acción. Por etapas, de manera que pueda seguirlo con la mayor claridad posible. Hay que saber atenerse al plan incial, pese a las dificultades y los obstáculos. Pero también hay que saber aplicar modificaciones y adaptarse en los momentos oportunos, adoptar otro plan superior, cuando se torne necesario.

Recuerde: la mayoría de las personas fracasa porque abandona demasiado pronto, cuando experimenta el primer fracaso o choca con el primer obstáculo.

Disciplínese. Es bueno fijarse un objetivo, incluso es necesario para enriquecerse, pero para ponerlo en aplicación, vivirlo día a día, hace falta disciplina. Todos los que triunfan tienen carácter, temperamento: son personas que poseen disciplina.

Extracto resumen, basado en el libro "Mi Primer Millón" de Charles A. Poissant y Christian Godefroy.

2009/05/28

De la timidez al aislamiento social: Enfermos de timidez

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La timidez extrema acompañada de un cuadro de ansiedad social puede generar un problema de aislamiento y dañar la forma de relacionarse con los demás.

Las personas reservadas son más aburridas: falso; los tímidos se aíslan y tienden al aislamiento social: falso; los introvertidos están socialmente menos valorados: cierto. Aunque las personas más remisas a mostrar sus sentimientos en público tienen, en general, un mundo interior rico y estimulante, gozan de menos simpatía y aceptación social. Sin embargo, todo es cuestión de confianza. Cuando se les da una oportunidad, sin juzgarles de antemano, sorprenden por su capacidad para conversar y por su simpatía. Ahora bien, si la timidez se transforma en un problema de ansiedad ante determinadas situaciones sociales, se puede generar un "comportamiento evitativo" en el que la persona trata de rehuir cualquier tipo de contacto personal e íntimo con los demás.

De carácter introvertido

A diferencia de las personas extrovertidas que prefieren las actividades grupales y se encuentran cómodas en ambientes más bien estimulantes y dinámicos en los que interaccionar con el mundo exterior, las que muestran un carácter introvertido optan por no exponerse de forma constante a estas situaciones. Ahora bien, esta menor actividad social no significa que carezcan de habilidades para interactuar con los demás, sino que se sienten abrumadas con mayor facilidad ante un grupo de personas numeroso, más aún si son desconocidas. Por esta razón muestran una mayor comodidad y seguridad en ambientes íntimos y grupos reducidos.

Este carácter introvertido se relaciona con una actividad cerebral elevada que provoca que las personas se muestren más pendientes de sus propios pensamientos y no de la información que procede de fuera. Procesan la información del exterior hacia su propio interior, en lugar de hacerlo hacia el exterior con el fin de interaccionar con otras personas, como haría una persona extrovertida.

Lejos de ser un problema, la introversión es una dimensión de la personalidad que no debe tener consecuencias para la salud psicológica, sino que se limita a determinar la forma de relacionarse con el mundo. Los individuos introvertidos son más reservados, pero su mundo interior es, en general, más rico, mientras que los extrovertidos se prestan menos atención a sí mismos, pero son más sociables.

La timidez

Es habitual que las personas introvertidas tarden más tiempo en generar confianza en los demás, a mostrarse menos expresivas, e incluso, algo retraídas, lo que en ocasiones hace que se las califique de tímidas. Las personas de su entorno tienden a alentarles, de forma insistente, a que hablen y se comuniquen con naturalidad para generar confianza. Sin embargo, esta actitud tan generalizada, lejos de beneficiar al interlocutor más retraído, provoca que se sienta aún peor porque se le está pidiendo que se muestre como no es en lugar de darle tiempo para ganar confianza, sin prisas ni obligaciones. De esta manera consigue encontrarse cómodo sin ser protagonista, al mismo tiempo que disfruta, de una manera más pausada, de la compañía de amigos y familiares.

Aunque introversión y timidez se utilizan indistintamente para referirse a una misma persona no son lo mismo. La timidez implica cierta dificultad para relacionarse con los demás. A una persona tímida le gustaría disfrutar de forma activa de la interacción con otros individuos pero no puede hacerlo por el miedo que siente ante los demás, en particular, ante los desconocidos. Sus inhibiciones sociales le provocan ansiedad y si estos temores se agravan puede llegar a sufrir cuadros de ansiedad social o fobia social. Este tipo de trastornos suelen provocar comportamientos extraños que se traducen, sobre todo, en evitar la interacción social de forma deliberada.

Miedo a la relación social

Cuando la timidez se convierte en un problema de ansiedad ante determinadas situaciones que exigen un comportamiento social extrovertido se puede generar un comportamiento en el que el afectado rehuya cualquier tipo de contacto personal e íntimo con los demás. Por norma general, se trata de personas que sufren ansiedad elevada y con dificultades para afrontar sus miedos, por lo que no acuden a ningún especialista para que les ayude, ya que perciben la interacción con el terapeuta como amenazante.

La timidez extrema que acompaña a la ansiedad social puede generar un problema de aislamiento. Estas personas buscarán contextos en los que no sea obligatorio relacionarse, para lo que evitarán todo tipo de contacto social. Una "conducta evitativa" que merma las posibilidades de llevar una vida normal, ya que la especie humana es social y es casi imposible sobrevivir sin relacionarse.

Aunque pocas veces el miedo a la relación social conlleva un aislamiento casi total, pueden darse casos de gravedad que inhabiliten a la persona, no sólo en un sentido social, sino también personal por el malestar generado. Son individuos conscientes de lo que les ocurre, pero que se sienten incapaces de superar esta situación, por lo que buscan el aislamiento constante. Una práctica que les hace sufrir como consecuencia del miedo que sienten al exponerse a los demás.


Cómo salir del aislamiento


Las personas que sufren este tipo de aislamiento social pueden rebajar el grado de timidez extremo y aumentar su capacidad para convivir en sociedad. Para ello se recomienda acudir a un especialista que proporcione un ambiente cálido e íntimo en el que sentirse cómodo. Por otro lado, el uso de las nuevas tecnologías puede ser un primer paso para iniciar una interacción social de forma indirecta. Sin embargo, sólo debe recurrirse a esta opción como una vía más para socializarse y no como la única.

Las personas con dificultades para relacionarse no deben obsesionarse ni pretender convertirse en individuos extrovertidos y totalmente sociables porque esta obsesión no genera más que ansiedad. Su objetivo más inmediato será convertirse en una persona más sociable. ¿Cómo se consigue? Mediante la búsqueda de situaciones en las que la persona se sienta cómoda, como contactos breves y cotidianos que sirvan para reducir los miedos. Entre las más recomendables se encuentra la de acudir a las tiendas del barrio y ser amable con los dependientes que, con seguridad, les responderán con el mismo trato. Esta experiencia servirá para que no se perciba a los demás como seres amenazantes. También pueden realizarse otras actividades que no impliquen una interacción íntima con los demás, como apuntarse a una actividad o curso breve en un grupo reducido, como un gimnasio o un club deportivo donde nadie espere de esta persona un gran esfuerzo para relacionarse. Lo prioritario es mantener el contacto con otras personas, aunque éste sea superficial, porque un aislamiento social persistente puede generar tal sentimiento de soledad que podría acabar en intensos sentimientos de tristeza o depresión.





2009/05/15

Actitud positiva, la clave de la felicidad

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El Índice Internacional de Felicidad, o Happy Planet Index, refleja la apreciación del bienestar en el planeta y, al mismo tiempo, deja en evidencia una paradójica curiosidad: que los países más felices no son necesariamente los más ricos.

Argentina, a pesar de las crisis, los piquetes y los mosquitos, no está tan mal como muchos creen. Ocupa el lugar número 47 del ránking de felicidad del planeta, por encima de países idealizados como Suiza o Estados Unidos.

Al parecer, ser felices no nos cuesta tanto como creíamos. En el primer puesto de la lista están las islas Vanuatu (en el Pacífico), seguidas muy de cerca por Colombia y luego por Costa Rica, mientras que Estados Unidos aparece muy lejos, en el lugar 150 sobre un total de 178 y los suizos están en el número 65.

Este índice mide la percepción del bienestar, tanto social como individual, asociado con la eficiencia ecológica y la expectativa de vida en cada país. Si bien no marca con exactitud los niveles de felicidad, sí muestra el grado en que cada país se aproxima a un sistema de requisitos básicos que las personas necesitamos para ser felices.

¿Se puede aprender a ser feliz?

“Todos nos hemos preguntado si estamos felices siendo como somos: si el trabajo que hacemos nos gusta, si nuestra relación de pareja es plena, si la persona que somos es la que imaginábamos cuando éramos adolescentes. La carrera por alcanzar la felicidad empieza con la vida y es interminable, desde niños hacemos lo imposible por ser queridos por mamá y papá, de adolescentes inventamos lo que sea por ser aceptados por nuestro grupo de pertenencia, cuando conocemos al primer amor, tratamos de mantenerlo cueste lo que cueste… Pero a medida que nos convertimos en adultos, la capacidad de asombro comienza a peligrar y, si no estamos atentos, con ella también peligra la pasión y la capacidad de jugar y con ellos el disfrute”, dice Trujillo.

Pero ¿cómo hacen aquellos que de grandes siguen conectados con el optimismo, con las ganas de crecer y aprender y con la pasión por vivir? “Lo que todos ellos tienen en común es una actitud positiva -asegura Trujillo-; no hay una fórmula, un spa al que todos asistan, una posición del kamasutra, o una situación económica favorable para todos ellos, no hay nada afuera que lo resuelva.”

Según el especialista, una buena manera de cambiar de actitud es observando a personas que ante un mismo hecho reaccionan de manera diferente a la nuestra, que no es la única, ni la verdadera y, por lo tanto, posible de modificar.


2009/04/01

La Salud de Narciso

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La característica más significativa de quienes consideran que ocupan el centro del mundo es la grandiosidad y la maravillosa imagen que tienen de sí mismos, hasta el límite de exagerar sus logros y esperar que se les trate de forma exclusiva

Siempre que advertimos que los rasgos de personalidad son rígidos e inflexibles hasta el punto de dificultar la adaptación del individuo a su entorno, decimos que sufre un 'trastorno de la personalidad'. Esa peculiar forma de ser le causa un malestar importante y le dificulta la satisfacción de sus necesidades y objetivos personales, sociales o laborales, desazón que se extiende también a las personas de su entorno. Así sucede con las personalidades narcisistas. Este adjetivo se nutre de la mitología clásica, ya que Narciso se llamaba el personaje que se ahogó en un estanque, extasiado de tanto contemplar su belleza reflejada en el agua.

La personalidad del Narciso

La característica más significativa de la estructura de personalidad narcisista es la grandiosidad: son sujetos que se sobrevaloran, que exageran sus logros y que esperan -y llegan a exigir- que se les trate de forma exclusiva. Las normas y convenciones sociales no están hechas para ellos sino para los demás. Por eso no dudan en saltárselas cuando están seguros de que no les traerá consecuencias y les facilitará satisfacer sus necesidades.

Consideran que son tan especiales y complejos que pocas personas pueden entenderlos. De ahí que tiendan a mirar a los demás por encima del hombro. Pero la realidad es que son ellos los que se muestran incapaces de ponerse en el lugar del otro, por lo que no muestran ningún reparo en relacionarse de forma explotadora. Se caracterizan porque siempre piden y no sienten que deban hacer o dar algo a cambio.

Paradójicamente, su autoestima es voluble y precisan de la valoración y el reconocimiento continuado sobre lo bien que hacen las cosas. Prueba de ello es que las amistades y la propia pareja deben rendirles pleitesía a través de su gratitud y valoración, y siempre escogen a rendidos admiradores para sus viajes cotidianos.

El patrón de conducta más habitual del narciso también se concreta en que a menudo suelen esconder sus sentimientos, aunque con una marcada tendencia a expresar rabia o vergüenza cuando se les critica o se conoce un fracaso, incluso a través de un contraataque feroz y destructivo. Otro sentimiento muy común en ellos (aunque no lo reconozcan) es la envidia: no pueden soportar a aquellos que han triunfado o que despiertan la admiración de los demás, y que les quitan -injustamente- protagonismo.

Como son personas que toleran muy mal la insatisfacción y los errores, se dejan llevar por una florida capacidad para la fantasía, donde exageran sus capacidades y minimizan sus defectos. En ellas siempre son los mejores y nunca fallan, pero cuando la evidencia del fracaso no les deja otra opción que la de rendirse, se suelen sentir avergonzados y vacíos, y hasta deprimirse por periodos breves, porque más pronto que tarde son capaces de activar sus estrategias racionalizadoras y de recuperarse.

Esta racionalización es su mecanismo de defensa frente al dolor de no triunfar o en caso de haber cometido una acción inaceptable: o bien derivan la culpa a los demás o distorsionan la realidad mediante la construcción de una explicación alternativa a aquélla que les causa dolor. «Han rechazado mi proyecto porque me tienen envidia» o «porque hay intereses ocultos». En su argumentario nunca admitirá que el suyo no sea un proyecto suficientemente bueno.

Es un perfil fácil de encontrar entre personas a las que, durante su infancia y adolescencia, no se les ha enseñado a cooperar, a responsabilizarse, a considerar los derechos, intereses y el bienestar de los demás, en general con referentes adultos con perfil similar. Los narcisos adultos se sienten capacitados para todo, por ello no sienten la necesidad de llevar a cabo un entrenamiento previo, con lo que aumentan las posibilidades de errar. Como esta situación es muy dolorosa, se refugian en fantasías de éxito de tal manera que pueden llegar perder el contacto con la realidad y aislarse.

Las personas con este tipo de personalidad se suelen resistir a recibir un tratamiento terapéutico, excepto cuando las sesiones adoptan un cariz de reconocimiento. En este caso sólo se perpetuaría su patrón narcisista, ya que acudirían a terapia sólo por el reconocimiento obtenido. Las interpretaciones de sus conductas les llevan a padecer una fuerte tensión por los sentimientos negativos que les generan: tienen miedo a ser descubiertos en sus debilidades y no lo pueden soportar, razón por lo que suelen abandonar el tratamiento.

Estrategias de intervención

  • La tendencia a buscar un culpable de sus errores se puede contrarrestar por "efecto del modelado": si el terapeuta o la persona que convive con el narciso asume los errores, el paciente aprende -de alguien a quien valora en cierto grado- que no es necesario sentirse incómodo por haber cometido pequeños fallos ni buscar culpables que reduzcan el malestar.
  • A través de la terapia de pareja o familiar una persona narcisista puede aprender a negociar con los demás y a entender sus necesidades, así como desarrollar formas adecuadas de promover el reconocimiento de la pareja o los hijos.
  • Frente a su hipersensibilidad a la evaluación y la crítica, podemos ayudarle si conseguimos que afronte estas situaciones de forma progresiva y graduada a través de comentarios de baja intensidad y en un marco mayor de reconocimiento («el trabajo que has desarrollado ha sido espectacular, aunque pienso que lo mejoraría aún más si...»), o haciendo que sea él mismo quien realice esa crítica sobre su trabajo («¿se te ocurre alguna forma más de mejorar?»).
  • Para corregir su tendencia a los pensamientos dicotómicos (o está perfecto o es una basura), hay que enseñarle a valorar lo que está bien y mal. Es el paso de esta expresión: «la paella ha salido fatal», -con independencia de quien la haya cocinado- a la siguiente: «tiene muy buen gusto, pero le sobra sal».
  • Resultan muy útiles las intervenciones paradójicas que redirigen la patología contra sí misma, creando un círculo sin salida: si le ayudamos a que perciba el sentimiento de grandeza como una necesidad, ésta entra en conflicto con su autoimagen de fortaleza.

Los pensamientos de Narciso

Si pudiéramos 'escuchar' los pensamientos más característicos de las personas narcisistas, nos encontraríamos con afirmaciones que sonarían así:

  • "Soy una persona muy especial".
  • "Puesto que soy superior, tengo derecho a un trato y privilegios especiales".
  • "A mí no me obligan las reglas que valen para los demás".
  • "Es muy importante obtener reconocimiento, elogio y admiración".
  • "Si los demás no respetan mi estatus, deben ser castigados".
  • "Todos deben satisfacer mis necesidades".
  • "Es intolerable que no se me tenga el debido respeto o que no consiga aquello a lo que tengo derecho".
  • "Las otras personas no merecen la admiración o la riqueza que tienen".
  • "Las personas no tienen ningún derecho a criticarme".
  • "Mis necesidades están por encima de las de cualquier otro".
  • "Sólo me comprenden las personas tan inteligentes como yo".


2009/03/25

UN JEFE PUEDE SER COMO UN BEBÉ

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No podemos negar de la importancia del humor en la comunicación. David Murray lo aplicó al análisis de cómo comunicarse con los altos ejecutivos de una organización, haciendo una analogía con la forma en que todo padre debe comunicarse con su bebé. Sus divertidas recomendaciones son las siguientes:

1 - Imagine qué quiere el bebé y déselo: Lo que nos pide el jefe esconde a veces una necesidad o una inquietud no revelada.

2 - Distraiga al bebé con acciones repetitivas. Si su jefe rechaza un discurso que ha escrito para él, hágale correcciones menores y preséntele el mismo hasta ganarle por cansancio.

3 - Dé al bebé mucho amor. Felicite calurosamente a su jefe cuando lleve a cabo exitosamente una conferencia de prensa o un discurso que usted impulsó.

4 - No tenga miedo de herir al bebé. Los bebés y los Jefes no son tan delicados como la gente cree.

5 - No tome al llanto como algo personal. Su jefe puede estar en un mal día, y usted es, sencillamente, quien tiene delante en ese mal momento.

6 - Tómese un tiempo para usted mismo. Su jefe no necesita que usted esté todo el tiempo encima. Igual que un bebé.

7 - Nunca olvide que usted está a cargo. Los bebés necesitan una estructura, desean que se les diga qué hacer y cuándo, y no siempre saben cómo hacerlo. Igual que un jefe.

2009/03/16

LA AUTOESTIMA: LA CLAVE PARA SUPERARSE

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Autor: Msc. Renny Yagosesky

Superación personal

16-11-2007

Ante la necesidad o el deseo de mejorar nuestra vida, de lograr lo que se desea y de experimentar bienestar, se hace necesario mirar hacia adentro, donde se encuentra la clave de todo proceso de cambio personal: la autoestima, timón de vida, que nos conduce al éxito o al fracaso. Siga leyendo.

Es una tendencia humana irrefrenable, experimentar un fuerte deseo de superación. No conozco, en más de 20 años de trabajo en este fascinante campo, a una sola persona que no haya sentido el poderoso llamado del mejoramiento personal.

A pesar de ese llamado, existe una serie de bloqueos o limitaciones tanto externas como internas que hacen “cuesta arriba” la senda hacia los objetivos anhelados. Nacer con limitaciones mentales o físicas, padecer enfermedades tempranas, vivir en un ambiente político que suprima las oportunidades o impida el reconocimiento de los méritos, y crecer bajo la presión inmisericorde de la pobreza material, son algunos de los agentes que parecen escapar a nuestro control voluntario.

En cuanto a los factores internos, esos que dependen directamente del individuo, podemos englobar varios de ellos en un solo macro factor que los contiene: la baja autoestima. La baja autoestima es una condición limitante surgida en la subjetividad de cada persona, que le hace creer que carece de las capacidades requeridas para el éxito y el bienestar emocional, así como un bajo sentido de merecimiento, que ancla a la persona en la inercia y la resignación.

Algunos de los factores externos pueden ser pasajeros, y muchos de los que sufren estas limitaciones exógenas, logran evadirlas trasladándose a otros escenarios, o superarlas con esfuerzo propio y apoyo de otros.

En cuanto a las debilidades de autoestima, corresponde a cada uno el reto de recuperar su confianza y desarrollar las cualidades que posibiliten su superación, el logro estable de sus más preciadas metas y la definición de valores y propósitos, los cuales dan en conjunto una visión y una sensación de sentido y congruencia general.

Desarrollar la autoestima implica trabajar en varios aspectos, tales como: conciencia, confianza, responsabilidad, voluntad, iniciativa, creatividad, disciplina y audacia, todos pilares de una vida sana y productiva.

Cuando mencionamos la conciencia, nos referimos a aprender vivir conscientemente, es decir, vivir despiertos, en contacto con nuestras verdaderas necesidades, para reconocerlas y satisfacerlas sin evasiones ni autoengaños. Implica también la detección y aceptación de fortalezas y debilidades, de talentos y límites, que nos permitan elegir opciones acordes con lo que somos y podemos, sin sobreestimarnos ni subestimarnos.

La confianza implica aceptar que con los recursos disponibles, podemos abordar exitosamente los retos de cada día, pues somos seres dotados de grandes capacidades. El estudio y el trabajo siempre nos llevan al dominio, y este es el requisito de la actitud confiada. Los pequeños logros, alcanzados sistemáticamente, abren la puerta a la idea del “si puedo”.

La responsabilidad es una cualidad de la mentalidad adulta, cuya característica esencial es aceptar responsabilidad por los actos y sus consecuencias. Es a la vez una renuncia a culpar a otros por lo que elegimos de manera voluntaria. La persona responsable es un ser poderoso para cambiar favorablemente su existencia.

La voluntad se refiere a la paciencia y a la consistencia para mantener el esfuerzo hasta alcanzar el logro. No es testarudez ciega, sino empeño inteligente, ese que sabe seguir las señales e intuye cuando continuar y cuando posponer o cambiar.

La iniciativa es la tenencia a dar los primeros pasos en lugar de esperar. Revela ambición y confianza, y es pieza clave para todos los éxitos oportunos. Si la vida se vive ahora, es más recomendable iniciar que esperar, siempre, claro está que se consideren los factores involucrados y se explote adecuadamente el sentido de la oportunidad.

La creatividad es la búsqueda de las mejores maneras de lograr lo que se desea. Por lo que resulta una aliada de todo el que emprende el camino hacia la excelencia y la superación de la mediocridad amparada casi siempre en la obsolescencia y la rutina.

Disciplina es orden, estructura, senda. Los disciplinados ahorran energía, tiempo y esfuerzo y hacen más cercana la distancia entre el estado actual y el estado deseado.

La audacia es la cualidad de los grandes triunfadores, lo que arriesgan más y se hacen merecedores de los mayores premios. Si bien es cierto que la prudencia es valiosa, debe caminar, sin embargo, al lado de su complemento que no es otra que la audacia.

Son estos los caminos que debe recorrer, poco a poco, paso a paso, quien lleven sus alforjas el sueño de avanzar, de trascender, de elevarse por encima de la miseria mental que es en realidad la causa final de la pobreza y del sufrimiento.

En vez de decir “no puedo”, trabaje duro para lograr una mejor forma de vida. Sólo si entra en la cancha, podrá anotar puntos. Piense que es posible y lo será. Si comienza colocar ladrillos, pronto habrá construido una ciudad.




2009/03/09

Ser persuasivos, un arte y una necesidad

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Fuente:

http://revista.consumer.es/web/es/20010901/interiormente/27677.php

Un problema que se nos plantea a diario en las relaciones interpersonales: cómo conseguir que los otros comprendan y asuman mi punto de vista y terminen cooperando conmigo.

No se trata de aprender a discutir para vencer siempre ni de utilizar habilidades maquiavélicas para manipular mentes ajenas, sino de resultar convincente, de armar bien nuestros mensajes y opiniones. Los argumentos, intereses y necesidades de nuestros interlocutores también cuentan, y mucho.


Persuadir es motivar a otras personas para que voluntariamente acepten nuestra forma de ver las cosas y respeten, aprecien y tengan en cuenta nuestros planteamientos. Podemos ejercer influencia en otra persona por nuestra forma de ser y actuar, pero quien influye puede hacerlo inconscientemente; en cambio, quien persuade sí pretende que se produzca el cambio de opinión en el otro y desea que quien asume sus posturas lo haga motu propio y haciendo uso de su libertad de elección.

Tanto el mensaje persuasor como el mensajero deben ser moralmente correctos. Para que el mensaje tenga efecto, la fuente ha de ser creíble: quien pretende convencer debe tener autoridad moral y estar éticamente legitimado para hacerlo. Y la argumentación debe basarse en la coherencia lógica del razonamiento expuesto. El mensaje resultará convincente si, además de bien argumentado, moviliza emociones capaces de cambiar actitudes en el interlocutor. Por tanto, nuestra comunicación debe ser legítima, competente y emocionalmente persuasiva. La pregunta que debemos formularnos, en última instancia, es si nuestra intervención ha sido capaz de transformar opiniones o, mejor aún, conductas de otros.

Qué puede ocurrir

  • Parece que no ha habido cambio. Finalizada la discusión, el otro manifiesta no haberse convencido, pero al cabo de un tiempo defiende nuestros argumentos ante otras personas. Los hijos difícilmente reconocen que sus padres razón, pero es habitual que usen ante sus amigos planteamientos de sus progenitores.
  • Cambio aparente. El individuo asiente, nos da la razón, aparenta estar convencido (vencido más bien), pero sigue en sus trece.
  • Cambio temporal. Cambia en sus posturas, pero transcurrido cierto tiempo vuelve a sus actitudes anteriores.
  • Cambio sólo circunstancial. El cambio manifestado en quien hemos intentado convencer puede anularse según la circunstancia (personas, situaciones, estados de ánimo) de cada momento.
  • Cambio consistente. Cambia definitivamente su tipo de conducta gracias nuestro eficaz proceso persuasivo.
  • No se registra cambio. El sujeto manifiesta claramente que no le hemos convencido; sus opiniones y conductas no son modificadas.
  • Para aumentar nuestra credibilidad conviene aportar datos incontestables y testimonios de prestigio social. Resulta, asimismo, más creíble un comunicador imparcial, sin intereses vinculados a lo que está defendiendo. O quien, por fidelidad a sus ideas, llega a situarse en contra de sus propios intereses.
  • En general, el mensaje será tanto más convincente cuando produzca en el receptor sentimientos de inconsistencia respecto de su situación actual y despierte la voluntad de cambiar en la dirección que se le propone. La persuasión puede ser aún más eficaz si se identifica con los gustos, conductas y sistemas de valores de los interlocutores.

Cambiemos nosotros antes

El ambiente que se crea entre los comunicantes juega un papel clave en la el proceso persuasivo. En el fondo, la persuasión no es sino una forma de seducción. Esa capacidad de conducir a otras personas hacia donde uno ha previsto, de hacerles compartir nuestros puntos de vista, puede ser cultivada mediante el aprendizaje de diversas técnicas. Pero, seamos realistas, se desarrolla mejor cuando se poseen dotes para convencer. Esas habilidades, que pueden ser innatas o adquiridas son: la presencia física (las personas con buena presencia tienden a ser más convincentes), la seguridad en uno mismo (quienes se muestran firmes en sus convicciones y en su tipo de vida tienen más posibilidades de ser persuasivos), la autoestima (tener un buen concepto de uno ayuda a querer a los demás y a resultar más cercano y convincente), la comunicación no verbal (la influencia interpersonal se mide también por la capacidad comunicativa de nuestros gestos, posturas y miradas), y, sobre todo, la capacidad de escuchar y comprender al otro (saber captar, mediante la escucha activa y la actitud abierta, la situación de la otra persona en ese momento, qué necesita y qué es lo que le podemos ofrecer).

Por tanto, la capacidad de convencer tiene casi más que ver con la forma de ser que con el modo de actuar del persuasor. Conviene que cambiemos nosotros mismos antes de intentar modificar las opiniones y conductas de terceros. De ahí lo efímero e improductivo de ciertas persuasiones basadas en técnicas superficialmente adquiridas que ejecutan individuos que no han ellos mismos cambiado lo suficiente para desarrollar las cualidades persuasivas.

Principales obstáculos de la persuasión

  • El deseo de poder y reconocimiento son instintos, tan conocidos como poco reconocidos, que obstaculizan la persuasión. Nos mostramos encantados cuando alguien con prestigio social "me conoce" o alguien de nuestro entorno social, familiar o laboral "me obedece". Ese placer íntimo subyace en nuestra relación interpersonal: decimos que queremos convencer y en realidad deseamos simplemente vencer, dominar. Sólo cuando nos liberemos de estos instintos negativos podremos ejecutar procesos eficaces y honrados de persuasión.
  • Por otro lado, las personas se resisten a cambiar y rechazan cualquier idea que suponga una amenaza a sus creencias o costumbres. Todos necesitamos ser propietarios de un espacio para nuestra intimidad y cualquier alternativa que lo amenace se topará con el rechazo.
  • Cuando la persona a quien queremos convencer se muestra cansada, irritable o triste, es mejor dejarlo para otra ocasión. La resistencia será aún mayor si partimos con el handicap de la antipatía o el rechazo previo del destinatario. Por otro lado, es habitual encontrarnos con reparos para aceptar lo nuevo, lo que no se conoce o no entiende. Por ello, informemos con toda claridad de la nueva idea que proponemos a discusión. Las normas básicas para que la persuasión se produzca en un clima de autenticidad, respeto y honradez son la claridad de intenciones y el dar la oportunidad para que el otro explique sus posturas y participe en la gestión del cambio propuesto.

Si queremos ser persuasivos:

  • Requieren menos esfuerzo las estrategias identificativas (se ofrece la oportunidad de hacer algo que otros hacen), que las argumentativas, más cargadas de razones. Las primeras son más fáciles de desplegar, pero producen efectos menos duraderos.
  • Cuanto más cualificado y racional sea el interlocutor, más argumentativa y eficaz debe ser nuestra conducta persuasiva.
  • Los mensajes más convincentes son los que conectan directamente con el sistema de creencias del interlocutor.
  • Utilizar la demostración ayuda mucho a que se produzca el efecto de imitación. Los ejemplos son más motivadores y se asimilan mejor que los mensajes teóricos.
  • Aportemos experiencias personales o ajenas que casen bien con nuestra línea argumentativa.
  • Creemos un clima de confianza para que la otra persona manifieste sus dudas y dificultades. Cuanto mayor sea la distancia, aumenta el riesgo de que se simulen los cambios y la persuasión resulte ineficaz.

2009/03/02

Regreso al trabajo tras las vacaciones

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La vuelta al trabajo tras unas vacaciones prolongadas como las estivales puede producir problemas de adaptación y salud (estrés, nerviosismo, escasa motivación).

Al parecer el síndrome postvacacional (SPV) es muy común. Muchas personas se resienten del cambio desde un periodo extenso de ocio y tranquilidad a otro en el que predominan las obligaciones y los problemas. El síndrome SPV es un desajuste físico y emocional que suele superarse sin problemas, exceptuando aquellas personas vulnerables emocionalmente o con problemas importantes en su trabajo (ejemplo: mobbing).

La paradoja es que pese a haber estado de vacaciones y descansado, hay síntomas de angustia, falta de energía insomnio, irritabilidad... Los expertos dan algunos consejos para superar este curioso síndrome.

Qué hacer

  • Volver progresivamente a la vida normal. No intentes empezar con un fuerte ritmo en el trabajo. No te lleves trabajo a casa los primeros días. Continua el sabor de las vacaciones con la familia en casa.
  • Controlar y combatir el estrés. Sigue algunas reglas básicas muy conocidas.
  • Practica ejercicios frecuentes de respiración y relajación. Las técnicas de respiración y relajación suelen ser muy positivas.
  • Adopta una actitud positiva. Piensa en positivo, intenta restar importancia a tus problemas.
  • Procura no añorar las vacaciones, aunque debes aprovechar los primeros fines de semana, tras la vuelta al trabajo, para relajarte y disfrutar.

Consejos para preparar una buena vuelta al trabajo

1. Intente mentalizarse sobre el regreso la trabajo durante los últimos días de vacaciones. No agote el último día, minuto...

2. Durante los últimos días haga un pequeño plan personal para su trabajo. Establezca nuevos objetivos alcanzables en su vida laboral. Intente entusiasmarse e ilusionarse con esos nuevos objetivos alcanzables.

3. Lea algunos libros sobre autoayuda en el trabajo durante los últimos 10 días. Le darán nuevas ideas y perspectivas para impulsar su motivación.

3. Aproveche sus últimos días de vacaciones para reflexionar seriamente sobre su trabajo, condiciones laborales, aspectos que le disgustan, que le motivan... Afronte los problemas que tiene en su trabajo con nuevas soluciones. Haga un buen Plan Personal, escríbalo.

Capacitacion Viernes 6 de marzo

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Estimados Profesionales:

Este viernes 6 de marzo la capacitacion comenzara a las 10:00 horas , la tematica a tratar sera ESCUCHA ACTIVA.

Atentamente

Equipo de Psicologos
CIL

2009/01/29

Cómo cuidar el trabajo en tiempos de crisis

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En momentos de crisis mundial y de incertidumbre, es fundamental cuidar el trabajo, y la mejor forma de hacerlo, es siendo un buen empleado. Lo anterior implica comprometerse con las tareas diarias y con la empresa.

"Aquellas personas que nunca es necesario llamarle la atención, que siempre realizan sus funciones como corresponde y que tienen una excelente disposición a aceptar órdenes o enfrentar los cambios, están permanentemente cuidando su trabajo", señala Trabajando.com

Agrega que las personas que se capacitan permanentemente adquiriendo nuevas herramientas, analizan el desarrollo de su carrera, y se preocupan de cuidar su trabajo continuamente, tendrán menos posibilidades de ser despedidos en momentos difíciles.

Trabajando.com entrega algunos consejos para ser más indispensable al interior de las empresas:

- Solucionar problemas: Un buen trabajador debe solucionar problemas y no crearlos. Por lo tanto, en momentos de crisis quien esté más dispuesto a ceder y aceptar las situaciones difíciles de la empresa estará cuidando su trabajo.

En vez de quejarse, es necesario enfocarse en maneras de solucionar los problemas. Averiguar de qué forma se pueden optimizar los procedimientos y cómo se puede ahorrar tiempo, dinero e incrementar utilidades.

- Organizar su trabajo: realizar una revisión periódica de sus actividades con el jefe, pasa asignarles importancia jerárquica, y analizar las estrategias para llevarlas a cabo.

- Responsabilidades: estar dispuesto a asumir más responsabilidades que las que se establecieron en un comienzo para el cargo, considerando que es probable que otros puestos desaparezcan.

- Buscar un cargo estable: si la estabilidad de su puesto actual es incierta, evalúe cuál es el área de la empresa que es indispensable para su adecuado funcionamiento. Por ejemplo las áreas de producción, de operaciones, de ventas y capacitación en el caso que sean empresas de servicios y atención a clientes, son generalmente las últimas en sufrir recortes.

- Buenas relaciones en la empresa: Hoy, la capacidad de promover armonía es un atributo cada vez más valorado en el mundo de los negocios, y puede decidir el ascenso en la carrera de un profesional.

Extraido de http://www.economiaynegocios.cl/mis_finanzas/detalles/detalle_emp.asp?id=1225

Hay algo más que darwinismo en la evolución

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ELMUNDO.ES | MADRID

¿Por qué algunos de nuestros genes evolucionaron rápido? Está ampliamente extendida la creencia de que la selección natural darwiniana es la responsable, pero una investigación realizada por la Universidad de Uppsala (Suecia) sugiere que un proceso neutral separado (no adaptativo) ha contribuido enormemente a la evolución humana. Sus resultados han sido publicados en 'PLoS Biology'.

Los investigadores identificaron los genes humanos que evolucionan rápido comparando nuestro genoma con el de otros primates. Sin embargo, sorprendentemente, los patrones de evolución molecular en muchos de los genes que hallaron no contenían señales de selección natural.

En cambio, sus evidencias sugieren que un proceso independiente llamado conversión génica sesgada (BGC, por las siglas de biased gene conversion) aceleró el ritmo de evolución en ciertos genes. Este proceso aumenta el índice en el que algunas mutaciones se expanden entre una población, al margen de si son beneficiosas o dañinas.

"La investigación no sólo mejora la comprensión de la evolución humana, sino que también sugiere que muchas técnicas utilizadas por los biólogos evolucionistas para detectar la selección pueden ser erróneas", dice Matthew Webster.

Se cree que BGC es más potente en regiones con alta recombinación, y puede hacer que las mutaciones dañinas se expandan entre las poblaciones. Los resultados del estudio van más allá e insinúan que, más que un resultado de la selección darwiniana para nuevas adaptaciones, muchos de los cambios genéticos que se dirigen a los caracteres específicamente humanos pueden ser fruto de la fijación de mutaciones dañinas.

Esta hipótesis contrasta con la visión darwinista tradicional de que los caracteres son el resultado de una selección natural en favor de mutaciones adaptativas.


Extraido de http://www.elmundo.es/elmundo/2009/01/27/ciencia/1233050007.html

2009/01/28

Escala de Asertividad

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Esta escala tiene como objetivo evaluar el comportamiento social autoafirmativo de la persona. La persona asertiva es aquella persona capaz de expresar sentimientos, actitudes, deseos y opiniones de un modo adecuado a cada situación social que se le presente, respetando esas conductas en los demás y resolviendo de modo adecuado los posibles problemas que surjan.




Recuerda que los cuestionarios aquí incluidos sólo te darán pautas ,pero no son concluyentes de ninguna patología, ni en sí mismos tienen un valor diagnóstico

No es aburrimiento, es empatía

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Por
María Elena Navas
BBC Ciencia

Pensaríamos que la gente que bosteza mucho está aburrida, cansada o es descortés.

Hombre bostezando
Entre más bostezamos, más avanzada nuestra capacidad de empatía.
Un nuevo estudio científico, sin embargo, afirma que el bostezo puede revelar mucho más sobre las características de una persona.

Aunque parezcan adormilados y con ganas de huir, los "bostezadores" tienen una gran capacidad de empatía y están totalmente identificados con el mundo que los rodea.

Ésa es la conclusión de un estudio llevado a cabo en la Universidad de Leeds, Inglaterra, y presentado en el Festival de la Ciencia que se realiza en la ciudad británica de York.

Según los investigadores, el bostezo es la característica de las personas que han desarrollado un "avanzado sentido de conciencia social".

Y si usted a menudo se contagia por los que suelen bostezar - el fenómeno del "bostezo contagioso"- también posee una capacidad muy desarrollada de identificarse con las emociones de los que lo rodean, dice el estudio.

Conciencia social

"Es un estudio muy interesante y novedoso", le dijo a BBC Ciencia la doctora Celia Paladino, profesora de Psicología Evolutiva de la Universidad Nacional de La Plata, Argentina.

"Porque va más allá de considerar al bostezo como un mecanismo de alerta o como una forma de comunicación".

"Y confirma que lo que traemos innatamente tiene una función más social que fisiológica", señala.

Tigre bostezando
Los humanos no somos los únicos que bostezamos.
Los científicos observaron en secreto a 40 estudiantes de psicología y 40 estudiantes de ingeniería que bostezaban, contagiándose entre sí.

Los estudiantes estaban sentados en una sala de espera para lo que se les había dicho era un experimento.

Pero en realidad los investigadores observaban su reacción mientras alguien sentado en la sala -que también era parte del equipo investigador- bostezaba diez veces en diez minutos.

Escala

Como promedio, los estudiantes de ingeniería bostezaron 1,5 veces en respuesta al bostezador, mientras que los estudiantes de psicología bostezaron 5,5 veces.

Pensamos que los estudiantes de humanidades son más empáticos que los de ingeniería, pero eso es un estereotipo
Dra. Celia Paladino, Universidad Nacional de La Plata
Posteriormente los estudiantes se sometieron a una prueba para medir qué tan desarrollada era su capacidad de apreciar el estado mental de los demás.

Esta prueba consistía en un ejercicio en el que debían identificar el estado emocional de una persona mirando una imagen de sus ojos mientras el resto de la cara estaba oscurecida.

Los estudiantes de psicología obtuvieron dos puntos más que los de ingeniería, en una escala de 40 puntos.

Esto, dicen los investigadores, es una diferencia pequeña pero "significativa".

Según la doctora Celia Paladino, "pensamos que los estudiantes de humanidades son más empáticos que los de ingeniería, pero eso es un estereotipo".

"Por eso estos resultados son interesantes, y apoyan los resultados de otros estudios en el pasado que se han basado en estudiantes para probar la conducta empática".

Función social

Muchos animales son capaces de bostezar, pero el bostezo sólo es contagioso entre los humanos.

El ex primer ministro británico Tony Blair
A juzgar por el bostezo, el ex primer ministro británico Tony Blair es sumamente empático.
Se cree que el bostezo evolucionó como una forma de comunicación social y, según la doctora Paladino, los resultados del estudio sugieren que el fenómeno también tiene una clara función social.

"Es claro que el bostezo, además de ser un mecanismo de alerta, o de comunicar que es tiempo de descanso, en realidad es una conducta gregaria y social", dice Celia Paladino.

Y sin embargo, dice la experta, el bostezo tiene una connotación social negativa.


"Cada vez que bostezamos pedimos disculpas porque es el significado que le ha dado la cultura, que un bostezo significa aburrimiento o descortesía", afirma la psicóloga.

"Pero, como todo aquello que parte de lo fisiológico y tiene un componente emocional social, es un fenómeno muy complejo que habría que seguir estudiando", agrega.

Así que la próxima vez que asista a una reunión, bostece continuamente para demostrar su total empatía y apreciación por el estado emocional de los demás.

Tomado de
http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/science/newsid_6988000/6988960.stm