2009/08/06

INTELIGENCIA EMOCIONAL: un rasgo necesario para los jefes

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La inteligencia emocional definitivamente ganó un espacio entre las capacidades consideradas como necesarias para manejarse en el mundo de hoy. Pero no es solamente una habilidad necesaria para manejarse mejor a sí mismo y canalizar las tensiones de la vida diaria o familiar, sino también un rasgo necesario para dirigir a otros cuando se ocupa un cargo de jefatura o supervisión.

A la base de la inteligencia emocional hay cinco habilidades específicas, tres de ellas que dicen relación con uno mismo, y otras dos que entran en juego en las relaciones con los demás.

En el primer grupo está en primer lugar la autoconciencia. Esto se refiere a estar consciente de sí mismo, y especialmente de sus propias debilidades y fortalezas. De este modo el nuevo jefe puede darse cuenta de las destrezas que le faltan, por ejemplo para enfrentar decisiones u otros aspectos de su gestión, y poner énfasis en superarlas. Pero antes de superarlas hay que ser consciente de estas debilidades.

La segunda característica es la autogestión, que se refiere a saber controlar los impulsos y emociones, y canalizarlos adecuadamente. Por ejemplo al sentir rabia porque un subalterno no cumplió con una tarea importante, el jefe tiene que tranquilizarse y determinar cuál podría ser el curso de acción, ya que un reto intempestivo al funcionario puede complicar las cosas en vez de ayudar, y no soluciona necesariamente el problema.

La tercera característica es la motivación, pero una motivación interna y no externa. En este sentido la motivación básica es el logro, y la satisfacción de estándares autoimpuestos. En otras palabras, es la satisfacción que se siente cuando se logran metas, pero no porque se vaya a recibir una recompensa, sino por el solo hecho de lograr la meta.

En el segundo grupo, es decir en los componentes de la inteligencia emocional que tienen relación con los demás, figura en primer lugar la empatía, que es la capacidad de ponerse en el lugar del otro. Esto se refiere a entender las emociones y sentimientos de los demás, lo que permite saber cómo entender y tratar de la mejor manera a cada subalterno.

Y por último, en este mismo grupo, figuran las habilidades interpersonales, las que permiten relacionarse con otros de manera ademada. Esta habilidad es la que permite crear alianzas, desarrollar redes, tener “llegada” con los subalternos, mantener un buen clima dentro del equipo de trabajo, y alcanzar finalmente los objetivos que el cargo involucra.

En realidad es difícil concebir hoy en día un buen jefe que no posea estas habilidades. El supervisor puede tener mucho dominio técnico de su tema, de su profesión, pero ese dominio no le sirve de mucho cuando hay que dirigir personas. La inteligencia emocional puede desarrollarse; está dentro de las llamadas habilidades blandas, y es más que necesaria para una jefatura si quiere tener una buena gestión, manteniendo a su vez la motivación, el compromiso y la lealtad de su equipo.

Fuente http://praxischile.blogspot.com/

2009/07/08

¿Deseas Triunfar en la Vida, en el Trabajo, en los Negocios?... ¡CAMBIA!, Haz lo que te gusta

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Seguramente te ha sucedido en alguna ocasión en tu trabajo, que te sientes aburrido, desmotivado, desanimado, sin ganas de hacer las cosas. Nos suele pasar esto, generalmente los días lunes, pero que sucede cuando esta situación se comienza a hacer totalmente inmanejable, si ya no son solamente los días lunes, sino los martes, los miércoles…

Esto solamente puede significar una cosa…

Que ha llegado el momento de efectuar un cambio en nuestra vida, es inútil e insulso tolerar una situación cuando ya no existe un motivo o inspiración suficiente. Cuando estás haciendo algo por pura costumbre, rutina, dinero, o porque sencillamente no puedes molestarte en cambiar, porque “no tienes tiempo”, pero te sientes "desconectado con lo que haces actualmente": mantente muy alerta.

Cuando ya no sientas compromiso y/o identificación con una actividad, un proyecto, una meta, un equipo, la empresa para la que trabajas; cuando ya no sientas alegría, entusiasmo y pasión por lo que haces… considera efectuar un cambio importante en tu vida.

Ese estado de motivación ó mejor dicho de desmotivación, producirá tarde o temprano un entorno totalmente negativo: tu voluntad decaerá y cada vez más, requerirás mayor esfuerzo para hacer las cosas. Las personas que estén cerca tuyo, pronto advertirán claramente la situación y naturalmente se irán alejando de ti. Tu presencia, aporte y trabajo, perderá el significado que antes tenía y te encontrarás solitario y aislado.

Situaciones como esta rara vez suelen mejorar con el tiempo. Anticiparse a las consecuencias de estos síntomas, es una acción muy efectiva y conveniente que debes realizar.

Precisamente ese, es el momento de efectuar un cambio importante en tu vida.

Ha llegado el momento de dar el primer paso que se necesita para triunfar... Hacer lo que a Uno le Gusta.

A continuación te dejo 12 principios que deberías tener presente y tomar muy en cuenta, en el camino a la conquista de tus sueños, en el camino al éxito:

  1. Las personas que no disfrutan con lo que hacen, definitivamente no son ni serán felices nunca y siempre se estarán quejando.
  2. No se puede tener éxito a menos que uno se esté divirtiendo.
  3. Diversión es cuando nuestro trabajo se convierte en juego.
  4. La diversión viene primero, el éxito viene después.
  5. Tú puedes hacer lo que te gusta, para ello debes poner la determinación necesaria, la energía, el compromiso y la pasión necesaria.
  6. El empleo o la profesión ideal para ti… Sí Existe. Ahora. Es fundamental y preciso que comiences por creerlo.
  7. Es inexacto que tengas que hacer algo desagradable para ganarte la vida.
  8. Mas aún, la única manera de ser feliz y hacer mucho dinero, es haciendo lo que realmente te gusta, entonces serás doblemente ganador. No sólo serás feliz en tu trabajo, sino que tendrás éxito y ganarás más dinero.
  9. Solo Tú, puedes decidir tu destino y hacer lo que te gusta, sin que importen los obstáculos externos. Nadie va a tomar una decisión por ti. Recuerda que las personas que no disfrutan con lo que hacen no son felices.
  10. El mayor obstáculo a tu éxito está en ti mismo. Eres tú, quien solo y por voluntad propia se impide hacer lo que te gusta, eres tú, quien no cree que eso sea posible, para ti, eso solo es valido para los demás.
  11. Atrévete a hacer lo que quieres, atrévete a hacer lo que te gusta. Atrévete a ser el mejor. Atrévete a triunfar. Prohíbete el miedo. Y entonces al fin triunfarás.
  12. Nunca olvides aquel dicho que dice que “la fe mueve montañas”, ten fe en tu proyecto, en tu sueño, construye tu sueño con amor, pasión y siempre pensando en el servicio a los demás. Y ten la seguridad de que el éxito llegará cuando menos lo esperes.

2009/06/26

La Magia del Objetivo... La Contraseña Indispensable para entrar al Mundo del Éxito

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Una vez que ha encontrado el campo de actividad en el que desea desarrollarse, destacarse y enriquecerse, hay una regla que debe seguir absolutamente.

Para creer que uno puede hacerse millonario, que se puede hacer tanto dinero como se desea, para creer en los propios sueños, para hacer oídos sordos a los sarcasmos de los otros, hace falta una buena dosis de ingenuidad, de simplicidad. Para comprender y creer en la regla que vamos a enunciar hace falta simplicidad.

La regla es la siguiente:

«Hay que fijarse un objetivo preciso; un monto y un plazo para alcanzarlo»

No olvide esto: la gente que fracasa jamás tiene objetivos precisos.

El que tiene un objetivo flojo, incierto, o no tiene objetivo en absoluto, obtiene resultados acordes. El que tiene un objetivo preciso y pone en marcha un plan para alcanzarlo, siempre lo consigue.

En realidad, un objetivo es una manera sin duda la más simple, la más eficaz, de programar el subconsciente. Es una suerte de contraseña, indispensable, para entrar en el mundo del éxito.

Usted vale lo que cree que vale. Cuando establezca su objetivo, lo hará necesariamente en función de la imagen que tiene de usted mismo.

Apunte alto. El mayor límite que puede imponerse un hombre es su límite mental. Un hombre vale lo que cree valer. Por regla general, la mayoría de la gente se subestima aunque crea tener confianza. Todos los hombres y mujeres ricos han comenzado por tener de sí mismos la imagen (y por lo tanto el valor) de un millonario, antes de llegar a serlo. El primer año no se fije, sin embargo, una suma que le parezca inalcanzable. Vaya por etapas. Pero fíjese un objetivo ambicioso. Si usted apunta alto, aunque luego baje un poco, de todos modos obtendrá un resultado satisfactorio. Pero si no apunta alto y además no llega a la meta fijada, se decepcionará y no obtendrá más que progreso débil.

Escriba su objetivo. “la disciplina a la cual uno se entrega al escribir las cosas es el primer paso a la realización. En la conversación se pueden esquivar los problemas, a menudo sin darse cuenta. Pero cuando reúne sus ideas en un papel, debe atender todos los detalles. Así es más difícil abusarse ... o abusar de los otros” tal como lo decía Lee Iacocca.

No tenga miedo de proclamar su objetivo, o al menos de confesarlo a sus seres queridos más próximos. Por supuesto corre el riesgo de exponerse a burlas y sarcasmos. Pero tranquilícese. Los diez hombres más ricos, sin excepción pasaron por eso en una u otra ocasión, así como todos los que alcanzaron el éxito financiero. Estos últimos nunca se reirán de usted. Tal vez sonrían, pero será una sonrisa cómplice, porque comprenderán que también usted ha descubierto el secreto y no tardará en unírseles, en el círculo de los ganadores. En cuanto a los otros, reciba sus risas con indiferencia. Muy pronto será usted quien se ría...¡de ellos¡ usted conoce una verdad que ellos ignoran y que no quieren compartir: una meta precisa es el punto de partida de toda realización.


La magnífica obsesión. Convierta su objetivo en una magnífica obsesión. Escríbala en diversos lugares. Manténgala a la vista. Y sobre todo téngala siempre presente. Un gran principio de la mente afirma que la energía va adonde va el pensamiento. En virtud de este principio y haciendo de él una suerte de idea fija, todas sus energías contribuirán para llevarlo al éxito. Más aún: gracias al trabajo misterioso de su subconsciente, las circunstancias y las personas lo ayudarán de manera nueva y al principio asombrosa, a realizar su objetivo. Trabajar con ahínco, perseverar para triunfar y sobre todo, tener una magnífica obsesión.

El plan de Acción. Fijarse un objetivo engendra en general en el individuo una importante y súbita toma de conciencia. Es muy importante preparar un plan de acción. Por etapas, de manera que pueda seguirlo con la mayor claridad posible. Hay que saber atenerse al plan incial, pese a las dificultades y los obstáculos. Pero también hay que saber aplicar modificaciones y adaptarse en los momentos oportunos, adoptar otro plan superior, cuando se torne necesario.

Recuerde: la mayoría de las personas fracasa porque abandona demasiado pronto, cuando experimenta el primer fracaso o choca con el primer obstáculo.

Disciplínese. Es bueno fijarse un objetivo, incluso es necesario para enriquecerse, pero para ponerlo en aplicación, vivirlo día a día, hace falta disciplina. Todos los que triunfan tienen carácter, temperamento: son personas que poseen disciplina.

Extracto resumen, basado en el libro "Mi Primer Millón" de Charles A. Poissant y Christian Godefroy.

2009/05/28

De la timidez al aislamiento social: Enfermos de timidez

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La timidez extrema acompañada de un cuadro de ansiedad social puede generar un problema de aislamiento y dañar la forma de relacionarse con los demás.

Las personas reservadas son más aburridas: falso; los tímidos se aíslan y tienden al aislamiento social: falso; los introvertidos están socialmente menos valorados: cierto. Aunque las personas más remisas a mostrar sus sentimientos en público tienen, en general, un mundo interior rico y estimulante, gozan de menos simpatía y aceptación social. Sin embargo, todo es cuestión de confianza. Cuando se les da una oportunidad, sin juzgarles de antemano, sorprenden por su capacidad para conversar y por su simpatía. Ahora bien, si la timidez se transforma en un problema de ansiedad ante determinadas situaciones sociales, se puede generar un "comportamiento evitativo" en el que la persona trata de rehuir cualquier tipo de contacto personal e íntimo con los demás.

De carácter introvertido

A diferencia de las personas extrovertidas que prefieren las actividades grupales y se encuentran cómodas en ambientes más bien estimulantes y dinámicos en los que interaccionar con el mundo exterior, las que muestran un carácter introvertido optan por no exponerse de forma constante a estas situaciones. Ahora bien, esta menor actividad social no significa que carezcan de habilidades para interactuar con los demás, sino que se sienten abrumadas con mayor facilidad ante un grupo de personas numeroso, más aún si son desconocidas. Por esta razón muestran una mayor comodidad y seguridad en ambientes íntimos y grupos reducidos.

Este carácter introvertido se relaciona con una actividad cerebral elevada que provoca que las personas se muestren más pendientes de sus propios pensamientos y no de la información que procede de fuera. Procesan la información del exterior hacia su propio interior, en lugar de hacerlo hacia el exterior con el fin de interaccionar con otras personas, como haría una persona extrovertida.

Lejos de ser un problema, la introversión es una dimensión de la personalidad que no debe tener consecuencias para la salud psicológica, sino que se limita a determinar la forma de relacionarse con el mundo. Los individuos introvertidos son más reservados, pero su mundo interior es, en general, más rico, mientras que los extrovertidos se prestan menos atención a sí mismos, pero son más sociables.

La timidez

Es habitual que las personas introvertidas tarden más tiempo en generar confianza en los demás, a mostrarse menos expresivas, e incluso, algo retraídas, lo que en ocasiones hace que se las califique de tímidas. Las personas de su entorno tienden a alentarles, de forma insistente, a que hablen y se comuniquen con naturalidad para generar confianza. Sin embargo, esta actitud tan generalizada, lejos de beneficiar al interlocutor más retraído, provoca que se sienta aún peor porque se le está pidiendo que se muestre como no es en lugar de darle tiempo para ganar confianza, sin prisas ni obligaciones. De esta manera consigue encontrarse cómodo sin ser protagonista, al mismo tiempo que disfruta, de una manera más pausada, de la compañía de amigos y familiares.

Aunque introversión y timidez se utilizan indistintamente para referirse a una misma persona no son lo mismo. La timidez implica cierta dificultad para relacionarse con los demás. A una persona tímida le gustaría disfrutar de forma activa de la interacción con otros individuos pero no puede hacerlo por el miedo que siente ante los demás, en particular, ante los desconocidos. Sus inhibiciones sociales le provocan ansiedad y si estos temores se agravan puede llegar a sufrir cuadros de ansiedad social o fobia social. Este tipo de trastornos suelen provocar comportamientos extraños que se traducen, sobre todo, en evitar la interacción social de forma deliberada.

Miedo a la relación social

Cuando la timidez se convierte en un problema de ansiedad ante determinadas situaciones que exigen un comportamiento social extrovertido se puede generar un comportamiento en el que el afectado rehuya cualquier tipo de contacto personal e íntimo con los demás. Por norma general, se trata de personas que sufren ansiedad elevada y con dificultades para afrontar sus miedos, por lo que no acuden a ningún especialista para que les ayude, ya que perciben la interacción con el terapeuta como amenazante.

La timidez extrema que acompaña a la ansiedad social puede generar un problema de aislamiento. Estas personas buscarán contextos en los que no sea obligatorio relacionarse, para lo que evitarán todo tipo de contacto social. Una "conducta evitativa" que merma las posibilidades de llevar una vida normal, ya que la especie humana es social y es casi imposible sobrevivir sin relacionarse.

Aunque pocas veces el miedo a la relación social conlleva un aislamiento casi total, pueden darse casos de gravedad que inhabiliten a la persona, no sólo en un sentido social, sino también personal por el malestar generado. Son individuos conscientes de lo que les ocurre, pero que se sienten incapaces de superar esta situación, por lo que buscan el aislamiento constante. Una práctica que les hace sufrir como consecuencia del miedo que sienten al exponerse a los demás.


Cómo salir del aislamiento


Las personas que sufren este tipo de aislamiento social pueden rebajar el grado de timidez extremo y aumentar su capacidad para convivir en sociedad. Para ello se recomienda acudir a un especialista que proporcione un ambiente cálido e íntimo en el que sentirse cómodo. Por otro lado, el uso de las nuevas tecnologías puede ser un primer paso para iniciar una interacción social de forma indirecta. Sin embargo, sólo debe recurrirse a esta opción como una vía más para socializarse y no como la única.

Las personas con dificultades para relacionarse no deben obsesionarse ni pretender convertirse en individuos extrovertidos y totalmente sociables porque esta obsesión no genera más que ansiedad. Su objetivo más inmediato será convertirse en una persona más sociable. ¿Cómo se consigue? Mediante la búsqueda de situaciones en las que la persona se sienta cómoda, como contactos breves y cotidianos que sirvan para reducir los miedos. Entre las más recomendables se encuentra la de acudir a las tiendas del barrio y ser amable con los dependientes que, con seguridad, les responderán con el mismo trato. Esta experiencia servirá para que no se perciba a los demás como seres amenazantes. También pueden realizarse otras actividades que no impliquen una interacción íntima con los demás, como apuntarse a una actividad o curso breve en un grupo reducido, como un gimnasio o un club deportivo donde nadie espere de esta persona un gran esfuerzo para relacionarse. Lo prioritario es mantener el contacto con otras personas, aunque éste sea superficial, porque un aislamiento social persistente puede generar tal sentimiento de soledad que podría acabar en intensos sentimientos de tristeza o depresión.





2009/05/15

Actitud positiva, la clave de la felicidad

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El Índice Internacional de Felicidad, o Happy Planet Index, refleja la apreciación del bienestar en el planeta y, al mismo tiempo, deja en evidencia una paradójica curiosidad: que los países más felices no son necesariamente los más ricos.

Argentina, a pesar de las crisis, los piquetes y los mosquitos, no está tan mal como muchos creen. Ocupa el lugar número 47 del ránking de felicidad del planeta, por encima de países idealizados como Suiza o Estados Unidos.

Al parecer, ser felices no nos cuesta tanto como creíamos. En el primer puesto de la lista están las islas Vanuatu (en el Pacífico), seguidas muy de cerca por Colombia y luego por Costa Rica, mientras que Estados Unidos aparece muy lejos, en el lugar 150 sobre un total de 178 y los suizos están en el número 65.

Este índice mide la percepción del bienestar, tanto social como individual, asociado con la eficiencia ecológica y la expectativa de vida en cada país. Si bien no marca con exactitud los niveles de felicidad, sí muestra el grado en que cada país se aproxima a un sistema de requisitos básicos que las personas necesitamos para ser felices.

¿Se puede aprender a ser feliz?

“Todos nos hemos preguntado si estamos felices siendo como somos: si el trabajo que hacemos nos gusta, si nuestra relación de pareja es plena, si la persona que somos es la que imaginábamos cuando éramos adolescentes. La carrera por alcanzar la felicidad empieza con la vida y es interminable, desde niños hacemos lo imposible por ser queridos por mamá y papá, de adolescentes inventamos lo que sea por ser aceptados por nuestro grupo de pertenencia, cuando conocemos al primer amor, tratamos de mantenerlo cueste lo que cueste… Pero a medida que nos convertimos en adultos, la capacidad de asombro comienza a peligrar y, si no estamos atentos, con ella también peligra la pasión y la capacidad de jugar y con ellos el disfrute”, dice Trujillo.

Pero ¿cómo hacen aquellos que de grandes siguen conectados con el optimismo, con las ganas de crecer y aprender y con la pasión por vivir? “Lo que todos ellos tienen en común es una actitud positiva -asegura Trujillo-; no hay una fórmula, un spa al que todos asistan, una posición del kamasutra, o una situación económica favorable para todos ellos, no hay nada afuera que lo resuelva.”

Según el especialista, una buena manera de cambiar de actitud es observando a personas que ante un mismo hecho reaccionan de manera diferente a la nuestra, que no es la única, ni la verdadera y, por lo tanto, posible de modificar.